martes, 7 de diciembre de 2010

Siempre es la misma función el mismo espectador...

Buenas tardes (casi noches) queridos Pitufines:

Esta semana me ha dado por escuchar canciones de Héroes del Silencio.
Es curioso ver como hay grupos, que por mucho que pase el tiempo, y aunque hayan desaparecido, siempre están presentes y este es uno de ellos.
Son muchos los que pueden estar de moda durante una temporada pero pasan un par de años y ya nadie se acuerdo de ellos.
Grandes grupos y músicos no son aquellos que más discos venden, sino aquellos que por mucho tiempo que pasen, sus canciones no se olvidan y siguen haciendo que se te pongan los pelos de punto.
Y os dejo precisamente con una canción que cada vez que la escucho se me ponen los pelos de punta y es que... no le falta razón.

La herida



Espero que os guste la canción, porque a mí, me encanta ^^

¡Nos Pitufamos!

jueves, 2 de diciembre de 2010

Dulce y amarga Navidad

Buenos días queridos Pitufines:

¿Cómo saber cuándo llega la Navidad? ¿Cúando llega el 24 de diciembre?
Pues no.
Para saber si la Navidad ha llegado a nuestras vidas o nos la hacen llegar, no hay más que darse una vuelta por las calles de la aldea y ver los escaparates de las tiendas adornados, la luces navideñas puestas por las calles y ese agradable olor a castañas asadas; o bien poner la televisión donde te acribillan con anuncios de turrones y de juguetes que, por cierto, cada vez dan más grima... ya no hay juguetes como los de antes.
Así que, por si alguien no se ha dado cuenta aún...

¡Sorpresa! ¡Ya es Navidad!

¿Y qué toca hacer cuando llegan estas fiestas? Pues adornar la casa con un montón de cachibaches inútiles que tardas media vida en poner, se quedan cuatro días puestos y en media hora quitas y vuelven al altillo hasta el año que viene.

Cuando somos pequeños, adornar la casa, poner el árbol de Navidad, son cosas que esperamos durante todo el año con mucha ilusión, pero conforme van pasando los años, por circunstancias, de la vida, lo que antes te llenaba de alegria, ahora te inunda de tristeza.
Porque, aunque sean unas fiestas especiales, que todo es alegría porque se junta la familia... a la vez son las fiestas más tristes y desagradecidas que hay.
Te sientas en la mesa para cenar y no puedes evitar observar que, pese a que las sillas están ocupadas, tu las sientes vacías porque donde antes habían 10, ahora son 9
Y así es conforme van pasando los años.
Unas veces es porque no se pueden reunir todos, otras porque hay vacíos que jamás se podrán llenar porque nunca volverán... y siempre hay algo que hace que las navidades pierdan cada año un poco de felicidad.

Pero bueno, estas navidades voy a intentar recuperar algo de ilusión y puede que sea una tontería, pero unas setas son las causantes de que este año tenga algo de ganas en adornar la casa y en poner el mini árbol de Navidad.
Estas son las culpables:

Fue ver las setas e ir corriendo a buscarlas. La verdad es que me ha costado, pero al final lo he conseguido y ya están en mi poder. Las setas nos invaden!!!

¡Nos Pitufamos!

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Risas a cascoporro

Buenas pre-tardes queridos Pitufines:

Hoy vengo contenta porque mañana por fin voy a poder ver a dos monologuistas que hacía mucho tiempo que iba detrás de ellos.
Y son de esas cosas que te enteras por casualidad, que no te da tiempo a pensar en nada más que en comprar las entradas aunque vayas sola, pero vaya, benditas casualidades.
Así que, aquí están, las entradas para ver a Ernesto Sevilla (ay omá que rico!) y a Joaquín Reyes, dos grandes de la comedia.
Tanto tiempo esperando a verlos y me entero que vienen dos días antes de la función XD

Aysssss, pero que bonitas que son las entradas. Las voy a guardar como oro en paño.

Pues nada, ya os contaré qué tal ha ido el monólogo pero me arriesgo a decir que seguro, va a ser genial

¡Nos Pitufamos!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Compras inesperadas

Buenas noches queridos Pitufines:

Seguramente a todos, alguna que otra vez, nos ha pasado eso de querer una algo con ansia pero por unas cosas u otras no las puedes tener en el momento deseado o no se encuentran a tu alcance
Pues bien, hace un tiempo, en una tienda de la aldea, vi un monopoly de Snoopy que me enamoró. Lo ansiaba, lo necesitaba, lo quería con toda mi alma, pero el precio que tenía me parecía excesico y encima venía en inglés.
Y entonces vi algo que hizo que me olvidara un poco del monopoly de Snoopy, y ese algo no era otra cosa que un mismo monopoly, pero de Disney.
Un monopoly donde no hay calles, sino películas Disney; un monopoly donde las casitas son las casitas de Blancanieves y donde el hotel es el Castillo de Disney; un monopoly donde los transportes son las películas de Pixar; un monopoly donde no tienes para escoger de fichas para jugar un zapato, sino a Blancanieves, Peter Pan, Dumbo, la Dama y el Vagabundo, Mogli (o como se escriba), Pinocho y que tiene como personaje especial una Campanilla más grande que el resto de fichas y encima de color dorado.
Todo parece maravilloso, pero el precio... me parecía siguiendo excesivo (50 euros)
Ya me había resignado y a pensar que nunca tendría un monopoly cuando, por esas casualidades de la vida, fui a la tienda con un Pitufo y mirando mirando... ahí estaba él, con todos sus hermosos colores y con algo todavía más importante...

¡Una pegatina de oferta!

¿Y cuál era la oferta?


¡¡¡20 euros!!!


Inmediatamente cogí el móvilseta y llamé al Pitufo gruñón y decidimos comprarlo a medias.

Ahora ya puedo decir que tengo un monopoly y encima de Disney!!!



Y para rematar la compra, ¿qué mejor que un libro de Murakami?

Dicho y hecho y el elegido fue "Sauce ciego, mujer dormida"


La verdad es que ya tenía mono de comprarme algún libro y así poco a poco ir haciéndome con todos. ¡¡Este hombre me tiene loquita!!

Ahora toca disfrutar del monopoly y seguir ganando partidas como la que jugué ayer ^^


¡Nos Pitufamos!

lunes, 15 de noviembre de 2010

Maldito karma

Buenas y ventosas tardes queridos Pitufines:

Anoche, en un lugar en el que suelo leer mucho, pero que no se puede decir, terminé de leerme "Maldito Karma"
Soy de esas Pitufas que cuando va a buscar nuevos libros para leer, se fija en la tapa (sí, soy una superficial de los libros) y seguidamente, en el título.

Son pocas las veces que portada y título de un mismo libro no me llaman la atención, y, este no es una excepción.
Conociéndome, ¿cómo no iba a querer entre mis garras un libro que en su portada sale, entre otros, un gato? ¿¡Un gato?!
Pues aunque me costó un tiempo, al final lo conseguí y ahora puedo decir que es tan bonito por fuera como por dentro.


Bueno, la protagonista de nuestra historia es Kim Lange, una famosa presentadora de un programa que tiene una gran audiencia, joven... vamos, una mujer de éxito.
Y es lo que pasa siempre, que de cara a la galería es lo que toda mujer desea ser, pero de puertas para dentro es una mujer egoísta, que es capaz de hacer cualquier cosa por evolucionar en su profesión aunque para ello tenga que fastidiar a los demás, y tiene tanto trabajo que deja a su marido y a su hija en un segundo plano, es decir, que su vida privada es un caos.
Y a todo esto, se tiene que añadir que se muere de ganas de acostarse con otro famoso presentador...
Pero la suerte no está de su parte y sufre un desgraciado accidente que acaba con su vida de una forma un tanto peculiar...
Y la muerte, que es muy caprichosa, en lugar de dejarle morir en paz, le enseña que hay una o varias vidas, después de la muerte llamada reencarnación.
Cuando una persona lo único que ha hecho en su vida son cosas malas, acumulando así, montones de mal karma, en lo más bonito que te puedes reencarnar es en una hormiga que se pasa el día trabajando duro e intentando no morir en el intento (en mi opinión, hay cosas peores en las que reencarnarse porque las hormigas son unos insectos que se merecen todo mi respecto y son dignas de admiración)
Además de estar muerta y reencarnada en hormiga por sus malas acciones, tiene que aguantar que su ex mejor amiga ronde a su marido Álex e intente camelárselo haciendo de paño de lágrimas no solo para él, sino también para Lilly, su hija. Para intentar impedir que ocurra algo entre ellos decide que tiene que realizar buenas acciones para acumular buen karma y así ir evolucionando en la escala de la reencarnación. Y para ello no estará sola, sino que contará con la ayuda de un personaje llamado Casanova que, al igual que ella, también en una hormiguita obrera.



Y hasta aquí llego.
Es una lectura amena, interesante, divertida y con una pequeña moraleja que te hace pensar en que la vida son dos días y no hay que malgastarlos haciendo daño a los demás porque al final, todos tendremos lo que nos merecemos y mejor que sea algo bueno y no malo.
Dicho esto, solo me queda decir que es una novela muy recomendable y que merece la pena leer.


Ahora tengo en mis manos uno del gran Haruki Murakami, pero ya hablaré del libro cuando me lo haya terminado ^^


¡Nos Pitufamos!

jueves, 11 de noviembre de 2010

Pituferos viajeros: parte V

Buenas tardes queridos Pitufines:

Bienvenidos a la última de entrega de Pituferos viajeros.
En esta entrega, unos intrépidos Pitufos cogen el coche seta para adentrarse en tierras de cochinillos, en tierras segovianas.

De las tres ciudades en las que estuvimos, esta fue la que más me gustó. Obsercar el acueducto fue algo impresionante, por no hablar del Alcázar que es precioso.
Pero bueno, vayamos por partes.

Lo primero, que casi llegamos. Teníamos intención de darle de comer al coche seta de camino a Segovia y cual fue nuestra sorpresa cuando en todo el trayecto que va de Ávila a Segovia, no nos encontramos ni una gasolinera. Bueno, en realidad si que nos encontramos, pero son las llamadas gasolineras fantasmas.
Pero bueno, al final llegamos y ahora llegaba la madre del cordero que era llegar hasta el hotel.
Es una locura meterse en coche por todo lo que es la zona antigua de Segovia y si encima el GPS, que también estaba medio loco, no ayuda, pues apaga y vámonos.
Menos mal que después de dar muchas vueltas y enterarnos de que Segovia estaba en fiestas, llegamos sanos y salvos al hotel.

La verdad es que nos vino bien que fuesen fiestas en Segovia porque fue la única forma de entrar a la catedral y sin pagar. Milagro!!!! Entrar a una catedral sin pagar!! A quien se le diga no se lo cree porque después de ver que en Toledo había que pagar 7 euros y en Ávila 4, eso de entrar en Segovia gratis es algo que no cabe en ninguna cabeza Pitufa.





Ya al día siguiente, comenzó de nuevo la ruta turística pero de forma más concienzuda. Vimos el Alcázar por fuera y por dentro, hicimo fotos a las armaduras, simpatizamos con un abuelete Pitufo que nos indicaba cuál era el mejor punto para poder hacer una foto del Álcazar en la que se viese entera, nos explicó que desde abajo, el Alcázar parece un barco (cosa que luego pudimos comprobar y con un poco de imaginación nos dimos cuenta que tenía razón) y subimos 153 escaleras de caracol para subir a unas de las torres y helarnos de frío.












De ahí fuimos a ver el acueducto de Segovia que es impresionante. Son de esas cosas que por mucho que lo mires no puedes dejar de preguntarte cómo pudieron hacer algo así y cómo, después de tantos años, continúa intacto.




Y después de recorrer el acueducto y abrir boca fuimos a meternos un cochinillo entre pecho y espalda. Después de tantos días comiendo, ya estaba saturada, así que me dejé la mitad de mi trozo de cochinillo, cosa que agradeció el Pitufo gruñón porque se quedó con hambre.
Y una vez llenamos el pijo, como se dice por mi seta, cogimos el coche seta para volver a casa, no sin antes hacer una mini parada en La Granja de San Idelfonso y hacer una foto por fuera ya que no nos daba tiempo a verla por dentro.




Por cierto, ese día fue la primera vez que vi que la señal de tráfico que advierte de que pueden cruzarse ciervos por la carretera, era cierto. Vi a un cervatillo!!! Vale, también es cierto que solo lo vi yo, pero lo vi!! Lo prometo por el Dios Pitufo!!!
Cogí castañas!!!! XD

Y hasta aquí la crónica de esta Pitufa viajera.

¡Hasta el próximo viaje!

¡Nos Pitufamos!

viernes, 5 de noviembre de 2010

Pituferos viajeros: parte IV

Buenas pre-tardes queridos Pitufines:

Bienvenidos a una nueva entrega de...

¡Pituferos viajeros!

En capítulos anteriores hablamos de Toledo y de dos paradas que realizamos (un embalse y Navaluenga) antes de llegar al destino del cual hablaremos hoy.
Pues sí, ya hemos llegado nuestro destino que no es otro que... ¡Ávila!

Como no podía ser de otra forma, también disfrutamos de esta ciudad tanto de noche como de día, pero la verdad es que fue mucho más productivo, a la par que delicioso, por el día.
Eso sí, ese cubatazo que me tomé no me lo quita nadie, aunque la cena fuese una auténtica basura.

Vimos la catedral por fuera, recorrimos la ciudad paseando por encima de su muralla y disfrutando del paisaje y degustamos los famosos chuletones de Ávila, y he de decir, que aunque al principio no me seducía la idea porque no soy una Pitufa que le guste mucho la carne, admito que el chuletón estaba para chuparse los dedos y hasta los resticos que quedan entre las uñas XD
La verdad es que después de la pateada que nos pegamos, porque parece que no, pero pasear por encima de una muralla que bordea la ciudad tiene su aquel, pues como que nos merecíamos ese chuletón.
Y ya después de comer, fuimos a un mirador para hacer la típica foto en la que se ve toda la ciudad amurallada y cogimos otra vez el coche seta para ir hacia Segovia.

Pero Segovia, es otra historia, así que... hasta el próximo capítulo!!


¡Nos Pitufamos!